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Profesor
Edmund S. Phelps,
Premio Nobel en Economía 2006 |
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Introducción
a cargo de Dr.
Mario Damill,
Director de la Maestría en Economía FCE - UBA
El profesor
Edmund S. Phelps recibió el año pasado
el Premio Nobel en Economía “por sus análisis
de los intercambios intertemporales en política macroeconómica”,
según rezaba el anuncio realizado entonces por la Real
Academia Sueca de Ciencias.
Quienquiera que haya pasado por un curso de macroeconomía recordará inmediatamente
el intercambio entre inflación y desempleo, incluyendo la revisión
de Phelps de la llamada Curva de Phillips. Pero la obra del profesor Phelps desborda
en mucho lo que sugiere el breve título del anuncio de la Academia Sueca.
Tanto en el plano del análisis teórico como en las discusiones
prácticas relativas al diseño de las políticas macroeconómicas,
su contribución es llamativamente vasta e influyente, con aportes pioneros
que han abierto nuevas sendas en varios campos temáticos.
Su extensa obra se articula en torno a una idea central fascinante: la de introducir
la existencia de información imperfecta y de conocimiento imperfecto en
el análisis macroeconómico, tal como señalan Aghion, Frydman,
Stiglitz y Woodford (en un artículo titulado “Edmund S. Phelps and
Modern Macroeconomics” publicado en 2001, cinco años antes de la
decisión de otorgarle el Premio Nobel).
Aportes de un puñado de economistas confluyeron, en los años sesenta,
para dar un fuerte impulso a este campo de temas, a lo largo de cuyo desarrollo
la macroeconomía cambiaría radicalmente. Frente al dualismo precedente,
dado por un lado por los modelos de “full information” y coordinación
plena y, por otro, por los modelos con fallas de coordinación originadas
en rigideces “exógenas” -es decir, no explicadas- en el sistema
de precios, esta tercera vía, es decir, el camino del estudio de los problemas
de información, formación de expectativas y procesos de aprendizaje,
resultaría mucho más productiva.
A lo largo de ese emprendimiento, Edmund Phelps introdujo elementos que se han
incorporado de modo permanente en el mapa conceptual de la macroeconomía,
como la noción de la tasa natural de desempleo y el análisis de
las consecuencias de los ajustes escalonados de salarios sobre el desempleo y
sobre los efectos de las políticas antiinflacionarias; es muy conocida
también la “parábola de las islas” empleada para explicar
el desempleo generado por los procesos de búsqueda. Entre sus contribuciones
se encuentran asimismo la llamada regla de oro de la acumulación de capital,
el modelo de determinación de precios en “mercados de clientela”,
retomado más tarde, por ejemplo, por Arthur Okun, y los modelos (“estructuralistas”)
de variación endógena de la tasa natural de desempleo. También
estudió, en un temprano trabajo con Richard Nelson, la relación
entre educación y progreso técnico, dando impulso a lo que constituiría
un tema central de la nueva generación de enfoques del crecimiento económico
de filiación schumpeteriana.
En los años sesenta, en algunos de sus trabajos tempranos, el profesor
Phelps sentó las bases de su investigación en torno a la introducción
de los problemas de información y expectativas en el análisis macroeconómico,
a través del estudio de los modelos de desempleo e inflación con
fundamentos microeconómicos: firmas y trabajadores tienen que tomar decisiones
con un conocimiento imperfecto de las oportunidades que enfrentan, y de las decisiones
de salarios y de empleo tomadas al mismo tiempo por otros agentes.
Al igual que en el enfoque de la “macroeconomía del desequilibrio” desarrollado
aproximadamente en los mismos años por autores como Clower y Leijonhufvud,
en el trabajo de Phelps en este terreno se encuentran argumentos a favor de la
no neutralidad del dinero, a partir del examen de la naturaleza de los procesos
de determinación de precios y salarios en un mundo no walrasiano, en el
que no se dispone de ningún mecanismo que juegue el papel del ubicuo rematador,
el personaje de la metáfora según la cuál las transacciones
en los mercados descentralizados suceden aproximadamente como lo harían
si hubiese una autoridad encargada de coordinar los ajustes de precio y cantidad
de modo de mantener a todos los mercados simultáneamente en equilibrio.
Como es bien conocido, en la versión de la curva de Phillips de Phelps
(o de Phelps y Friedman) la progresiva corrección de las expectativas
devuelve, a largo plazo, a la economía a la tasa natural de desempleo.
Sin embargo, en su concepción de la “tasa natural”, no se
asume que la misma sea constante ni óptima. Más aún, en
trabajos posteriores, fue el propio Phelps quien introdujo la noción de
hysteresis en la tasa de desempleo. Según esta idea, un período
de desempleo elevado podría resultar irreversible, al menos parcialmente,
como resultado de efectos negativos perdurables sobre los niveles de entrenamiento
y capacitación de los trabajadores desempleados.
Buena parte del trabajo del profesor Phelps desde fines de los años setenta
en adelante ha utilizado el supuesto de expectativas racionales, pero con matices
importantes. En efecto, ha argumentado que expectativas plenamente racionales
resultan especialmente improbables en contextos en que las acciones óptimas
de los individuos no dependen únicamente de sus percepciones sobre el
estado de la economía sino también de sus creencias acerca de las
creencias de los demás, retomando así un tema que es central en
la visión keynesiana. La lenta revisión, probable, de “las
creencias acerca de las creencias” de otros provee una razón, adicional
a otras, para esperar que los precios y los salarios ajusten de manera relativamente
lenta frente a una perturbación nominal, de donde resulta, a su vez, la
posibilidad de que los efectos de la política monetaria tengan mayor persistencia
que la que se les atribuye corrientemente en las argumentaciones de la Nueva
Economía Clásica.
El análisis de Phelps relativo a los fundamentos de las rigideces de precios
y salarios y a las consecuentes fricciones de mercado lo convierte indudablemente
en un precursor de la corriente de los Nuevos Keynesianos, aunque la variedad
de temas que ha enfocado y su escaso apego a las afinidades escolásticas
resisten cualquier intento de clasificación.
Mas
información sobre el Premio Nobel http://nobelprize.org/nobel_prizes/economics/laureates/2006/index.html
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