Daniel Chudnovsky (1944-2007): in memoriam

Daniel Chudnovsky fue uno de los referentes en el campo del desarrollo
económico en América Latina. El estudio de la innovación
tecnológica y su impacto en el desarrollo fue, tal vez,
su principal área de interés académico, desde
que regresó a la Argentina en 1983, tras siete años
de exilio trabajando en proyectos sobre transferencia de tecnología
en la División de Tecnología de la UNCTAD en Ginebra,
Suiza.
Su obra, plasmada en decenas de publicaciones nacionales e internacionales,
ha profundizado sobre diversos aspectos de esta problemática,
incluyendo el rol del cambio tecnológico, la transferencia
de tecnología, la relación entre crecimiento y medio
ambiente y las políticas científico-tecnológicas.
Asimismo, su investigación también ha contribuido
copiosamente en otras áreas del campo del desarrollo económico,
a saber el impacto económico de la inversión extranjera
directa, las consecuencias de los procesos de apertura e integración
regional y los procesos de industrialización de países
y sectores específicos. Más recientemente, había
comenzado a interesarse en el análisis de la interacción
entre comportamiento empresario y desempeño macroeconómico.
Al momento de su fallecimiento, entraba en la etapa de pruebas
de galera su último libro, The elusive quest for growth
in Argentina (“La difícil búsqueda del crecimiento
en Argentina”), el cuál será editado este
año por Palgrave Mac Millan. Allí se intentan analizar
las causas que han impedido que la Argentina pueda mantener períodos
extensos de crecimiento en las últimas décadas,
recurriendo justamente a los tópicos de la economía
del desarrollo mencionados más arriba.
En 1973 comenzó su actividad docente en la Facultad de
Ciencias Económicas de la UBA como jefe de trabajos prácticos
en Microeconomía. A partir de 1986 se desempeñó
como Profesor Asociado Regular de Desarrollo Económico,
y desde 1997 fue Profesor Titular Regular de la misma cátedra,
desde la cual entusiasmó a varias generaciones de estudiantes
con temas de economía industrial y de la innovación.
Su labor formativa excedió el espacio del aula; ha sido
un ejemplo de rigurosidad profesional que rápidamente contagió
a los centros que dirigió (el Centro de Economía
Internacional (CEI) -1987-1989- y el Centro de Investigaciones
para la Transformación (CENIT) –desde 1991 hasta
la actualidad). Asimismo, habiéndose doctorado tempranamente
en economía (Oxford, 1973), ha sido para muchos economistas
una fuente de inspiración y consejo para encarar especialización
de postgrado.
Finalmente, su preocupación profesional no sólo
alcanzó el ámbito académico o pedagógico,
sino que sistemáticamente apuntó a generar conciencia
respecto de la necesidad de trasladar el conocimiento adquirido
a la formulación y aplicación de políticas
concretas que facilitaran el desarrollo sustentable en los países
emergentes –y en particular en la Argentina.
Todos los que lo conocieron cercanamente extrañarán
su presencia, pero seguirán recordando sus enseñanzas
y su rigor profesional.
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