I. Antecedentes del Centro de Investigaciones Las presiones internacionales sobre las normas
de auditoría
y las cuestiones vinculadas con la actuación de los contadores
públicos frente a la corrupción han sido las líneas
principales de investigación del Centro de Investigación
en Auditoría, cuyo ilustre Director desde su creación
en 1994, el Dr. Mario Wainstein*, realizó aportes de excelente
calidad que han servido de consulta para numerosos profesionales
y estudiosos de la auditoría. Para él nuestro reconocimiento
como ser humano que dejó un vacío imposible de
llenar.
En la reestructuración reciente de la Sección
de Investigaciones Contables del Instituto de Investigaciones
en Administración, Contabilidad y Matemática, fue
aceptada (por Resolución C.D 2215/Investigación
del 27 de noviembre de 2007) la solicitud de cambio de denominación
del anterior centro por la de Centro de Investigaciones en Auditoría
y Responsabilidad Social. Trataremos de esclarecer a continuación
que esta modificación no es solo de forma sino que se
encuadra en un abordaje diferente del objeto de estudio.
En la idea de proponer líneas de trabajo para sumar la
colaboración de otros investigadores y despertar inquietudes
en quienes quieran comenzar a transitar este camino de aprendizaje
continuo a nuestro lado, hemos considerado imprescindible resumir
las principales pautas teóricas que sostenemos como marco
de futuros planes de investigación.
II. Marco teórico-contextual
II. a. Responsabilidad Social
Como eje articulador de nuestro Centro, la
conceptualización
de la Responsabilidad Social trasciende –aunque no descarta-
las aproximaciones de la llamada Responsabilidad Social Empresaria
o Responsabilidad Social Corporativa. Se propone trabajar dentro
de un marco que considera -a nivel de las personas, de los grupos
y de las organizaciones de distinto tipo- el impacto de las acciones
para la comunidad en su conjunto, dentro de un sistema democrático.
Es preciso destacar que la “responsabilidad exigible” (responsabilidad
legal) siempre habrá de constituir un subconjunto de la “responsabilidad
social”.
Dentro de este sentido amplio, que se compromete
con la transparencia en la rendición de cuentas por la administración
de los recursos en forma eficiente, se entienden como condicionantes
para las intervenciones los aspectos ligados a la equidad
intra e inter generacional que la sustentabilidad de nuestro planeta
exige.
Así, la Responsabilidad
Social, que se sitúa en
relación a la comunidad y hace énfasis en los vínculos
entre las elecciones individuales y las colectivas, contribuye
al afianzamiento del concepto de ciudadanía y abarca cuestiones
vinculadas con el respeto de los derechos humanos, la preservación
del medioambiente y la utilización racional de la tecnología,
entre otras.
Nos interesa además, potenciar las articulaciones entre
la visión micro y macro contable, haciendo énfasis
en la importante función que cumple nuestra disciplina
al permitir diseñar herramientas que contribuyan a aumentar
la transparencia del accionar de las organizaciones y de los
individuos dentro de ellas.
II. b. Auditoría: nuevas exigencias.
La relevancia de la compleja red de relaciones
entre individuos y grupos que -en su carácter de agentes sociales y económicos-
interactúan en los mercados se ha hecho evidente como
objeto de análisis para la disciplina contable, con una
intensidad inusitada, a partir de los grandes escándalos
corporativos que impactaron profundamente a la opinión
pública a inicios del tercer milenio.
Si algo ha quedado claro es la importancia
de los sujetos -personas e instituciones- involucrados en la
actividad contable que trasciende
a terceros, centrada en estos casos en el mundo de los negocios.
Juegan aquí un rol relevante, dentro de las empresas como
preparadoras de información financiera, quienes desempeñan
funciones como directores, ejecutivos, gerentes y auditores internos,
entre otros. Y hacia afuera, quienes ejercen la función
de revisores de los estados financieros como principales productos
del segmento financiero (auditores y firmas de auditoría),
los emisores de normas contables para la preparación e
información de estados financieros y quienes, en su calidad
de organismos de control, ejercen o deberían ejercer la
supervisión del accionar de las empresas.
Una opinión pública sensibilizada influyó en
el ánimo de los legisladores y en el accionar de los organismos
de control y aceleró, en los organismos profesionales
y en los emisores de normas contables, el tratamiento de cuestiones
que venían abordándose en proyectos relacionados
con modificaciones que los nuevos tiempos hacían necesarias.
Diversas iniciativas en ámbitos internacionales se hicieron
eco de la necesidad de nuevas pautas de actuación. El
hito de la ley de Estados Unidos de Norteamérica, comúnmente
conocida como Ley Sarbanes-Oxley, marcó el inicio de una
era en la que se apunta a modificar no sólo normativas
contables sino conductas de actores dentro y fuera de las empresas
públicas (aquéllas que cotizan en el mercado de
capitales).
En la misma línea de los contenidos de esa normativa
estadounidense, se profundizaron, tanto en ámbitos normativos
como académicos, una serie de estudios referidos a temas
tales como:
1) la exigencia de una certificación de la información
contable por parte de los directivos de los entes emisores
(vg. CEOs y CFOs);
2) el rol de los llamados “comités de auditoría” para
contratar y aprobar los servicios de los auditores externos;
3) la emisión de normas más estrictas con relación
a la independencia de los auditores;
4) la necesidad de mayor control de los auditores externos
(en EEUU, a través de una Junta de Supervisión Contable
de Empresas Públicas que, entre otras funciones posee
las de establecer o adoptar normas de auditoría, control
de calidad, ética o independencia y otras reglas relacionadas
con la preparación de informes de auditoría aplicables
a los trabajos profesionales efectuados sobre sociedades que
coticen y con el establecimiento de un mecanismo de "inspecciones
reguladas" que complementa al sistema de "revisión
por pares");
5) el rol de los bancos de inversión en la manipulación
de utilidades de algunas empresas públicas;
6) la necesidad de mayor autonomía del organismo emisor
de normas contables; y
7) la ineficacia (o insuficiencia) de las normas contables
basadas en reglas detalladas para prevenir o evitar fraudes
contables,
dando lugar al debate sobre la conveniencia de normas contables
basadas en principios.
II. c. Nuevas formas de actuación para brindar confiabilidad
sobre la información contable.
Lo señalado precedentemente, se circunscribe al segmento
financiero de la disciplina, pero queda mucho camino por andar
cuando se comienza a trabajar dentro del segmento social, ya
sea en los planteos referidos a las herramientas contables para
realizar el seguimiento de la responsabilidad social de las organizaciones,
como en el afianzamiento de vínculos entre lo micro y
macro contable o en las funciones relativas a la evaluación
de los diversos “productos informativos” a través
de diversos abordajes de los servicios para brindar confiabilidad,
y de concepciones tales como la denominada auditoría contínua.
Relevamientos recientes señalan que de los informes para
brindar confiabilidad que preparan las firmas de auditoría,
más de un cincuenta por ciento se refiere a informes sobre
memorias de sostenibilidad. La IFAC indica que la relevancia
de la demanda creciente de informes para brindar confiabilidad
sobre información “no-financiera” la ha impulsado
a dictar pronunciamientos sobre el particular (ISAE 3000). Esto
indica que el campo de actuación de los auditores está empezando
a recorrer un camino poco transitado que presenta desafíos
interesantes al abrirse a otros segmentos de la contabilidad
que tradicionalmente no eran objeto de su actividad.
Entendemos que para que las nociones de gestión social
y auditorías sociales logren despojarse del sesgo tecnocrático
que muchos teóricos de las disciplinas sociales les imprimen
es preciso que a nivel de los desarrollos académicos se
profundice en la vinculación con los fines que muchos
de sus contenidos tienen a nivel de las definiciones polìticas
macro y en los aportes que desde esta área pueden brindarse
dentro del marco de la Responsabilidad Social que sostenemos.
III. Convocatoria
Esperamos que la relevancia de las temáticas que pueden
abordarse dentro de esta propuesta teórica en nuestro
Centro de Investigaciones en Auditoría y Responsabilidad
Social entusiasme a muchos jóvenes (de espíritu)
y que surjan proyectos interesantes que contribuyan a aumentar
la transparencia en nuestra sociedad.
Con el único requisito de tener inquietudes conceptuales
y voluntad de búsqueda de respuesta a esas inquietudes
con rigor de investigación, invitamos a aquellos que tengan
interés en conformar proyectos de investigación
vinculados con los conceptos presentados, tengan o no experiencia
en la actividad de investigación académica.
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